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EL HOSPITAL / Prensa

15/12/2018 | Diario ELPAIS

Educar para una buena salud ocular

La educación del paciente, y la familia en el caso de los niños, la capacitación permanente de sus Recursos Humanos, el trabajo en conjunto con otras especialidades médicas y la prevención y detección temprana, son las prácticas a partir de los cuales la Unidad de Oftalmología del Hospital Británico asegura a sus socios una mejor salud ocular.

El Departamento de Oftalmología del Hospital Británico “basa su funcionamiento en dos pilares: la educación del paciente y la educación médica continua de sus técnicos, de sus profesionales”, resumió su director, el doctor Jorge Benítez.

En el caso de los niños, la educación del paciente supone “enseñarle a los padres que deben controlar a sus hijos, porque el niño por lo general no refiere lo que siente o lo que ve. Por lo tanto el padre debe tener claro que debe ser controlado” por un oftalmólogo.

A su vez, existen patologías que son causa de ceguera irreversible. “Solo a menos que el paciente sea consciente de eso, que busque la ayuda del profesional, es que lo vamos a poder prevenir”, advirtió Benítez.

En el Hospital Británico “tenemos la política de captar al paciente precozmente, sobre todo al niño. Si se detecta alguna patología que amerite controles más reiterados se le indicara al padre o al mismo paciente. Si nunca se detectó nada anormal, una vez al año sería la frecuencia correcta para hacer un control y de esa forma realizar una correcta medicina preventiva”.

“Hay casos como la diabetes, el glaucoma, y la mala visión en el niño, sobre todo en el niño menor de 8 años, que pueden llevar a baja visión o ceguera en el futuro, si no son detectados precozmente y tratados adecuadamente”, explicó.

“De ahí la importancia de hacerle saber al paciente que la presión intraocular elevada puede determinar una ceguera irreversible. Es asintomática y sólo puede ser detectada en un consultorio por un oftalmólogo, con una buena toma de presión y un buen fondo de ojo realizado”, abundó.

En el caso del diabético, “puede estar metabólicamente controlado, pero quizás el fondo de ojo no muestra lo mismo, por lo tanto nosotros podemos ayudar al endocrinólogo, decirle si el paciente va por buen camino o no va por buen camino”.

De la misma forma, explicó, “nosotros vamos a controlar, de la mano de un pediatra idóneo, si el niño está desarrollando bien su visión o no, porque generalmente la visión la desarrollamos en los primeros 8 años de vida como máximo”. De ahí, agregó, “la importancia” para “si no viene desarrollando visión poderla pelear”.

Benítez sostuvo que “el abordaje debe ser multidisciplinario porque el cuerpo es uno, el ojo no está separado del cuerpo, y lo que nosotros veamos puede ser reflejo de algo que está sucediendo en el cuerpo, y que el paciente aún no lo ha sentido, o puede ser un problema del ojo que repercuta en el cuerpo. Necesitamos trabajar en equipo para abordar al paciente en una forma global”.

Respecto de la educación médica continua, Benítez opinó que un profesional, “sobre todo en el área de la salud y en el siglo veintiuno, donde hay grandes avances en la tecnología y en el conocimiento científico, debe estar aggionardo y debe ir a la par de esos avances, para poder realizar diagnósticos correctos”.